Nunca has sido el “campeón de papa”, el “niño inocente”, al contrario, parece que eres un problema constante en su vida, y te recuerda que si no estuvieras con él su vida sería más fácil y mejor.
Tienes un papá agresivo, cambiante, que te humilla, duda de ti y nunca ha sabido lo que es respetarte.
Al final te acostumbras.
(via unagordamas)