Tal vez algún día te des cuenta que a pesar de tu frialdad,
Tu lacerante distancia, tu rencor para con la vida; hubo una persona que
intento hacerte feliz, intento hacerte sonreír y mostrarte que el amor va más
allá del miedo. Intento darte todo a cambio de nada, solo te pedía tiempo y
atención.
Creyó que sería capaz de atravesar esa dura y fría capa de
rechazo, porque a pesar de todo. Había una persona cálida.
Eres la persona más fría que alguna vez he conocido, que tal
vez conoceré, pero pude ver algo, como tus ojos se derretían ante mí, como tu
sonrisa explotaba cuando expresaba mis sentimientos, como tus manos temblaban
cada vez que las agarraba y como tu boca vacilaba mil insultos porque jamás
creías que alguien podía enamorarse de ti.
En un principio sentía una rara sensación de decepción que
me perseguía, creía tener las herramientas suficientes para llevar adelante las
cosas, pero luego comprendí que la culpa no era mía, estaba haciendo lo que
estaba a mi alcance hasta que decidió enfriar las cosas, válgase la
redundancia, entonces comprendí, que a pesar de no haber logrado permanecer con
ella pude provocarle sensaciones que jamás nadie logró, que seguramente me
recordaría en lo más profundo de sus recuerdos por haber sido aquel que la hizo
vibrar, y eso, es más satisfactorio que ninguna otra cosa…