Debo admitirlo, me encanta, me vuelve loco, me escribe y tiemblo, cuando me llama balbuceo; pero a decir verdad, sentir todo esto y que a ella no le importe es lo peor.
Debo admitirlo, me encanta, me vuelve loco, me escribe y tiemblo, cuando me llama balbuceo; pero a decir verdad, sentir todo esto y que a ella no le importe es lo peor.