La he llegado a querer como nunca quise a nadie.
He llegado a desearla como nunca he deseada nada ni nadie.
Creo que es una de las pocas veces en mi vida que no intento ser “cursi”, si no que todo lo que le digo es lo que siento, lo que se me cruza por la cabeza, lo que aparece en el momento en el que recuerdo su sonrisa, en todo momento.
“Tiene un no se que, que me pone no se como.”
Creo que es la frase que me describe en este preciso instante.
Miedos? Todos.
Tal vez mañana se levante y no quiera seguir escribiéndome por la distancia.

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