Hoy tuve ganas de escribirte, decirte que tuve un pésimo día, que me hubiera encantado que estés conmigo haciéndome olvidar el peso de la realidad, que te necesito aún más de lo que reconozco y que hubiera dado todo porque me hicieras sonreír.
Tuve ganas de decirte muchas cosas pero callé. La soledad es el precio de mi cobardía.
Alma de Colibrí
(via alma-de-colibri)
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