
Mario benedetti
Pero te quise, y te quiero, aunque estemos destinados a no ser.
Lo intenté, te lo juro, pero jamás lo notaste.
no deberías acostumbrarte a nadie, todos se iran
Solo quiero ser un novio del cual te sientas orgulloso
Y el susurro de los espejos me pregunta quién soy y tardo un espeso silencio de reproches en contestarle, en decirle que nadie para muchísimos, algo para unos cuantos y alguien para muy pocos, pero es bastante.
-Él no va a venir, ¿verdad?, pregunté apretando la mano de mi madre, mientras mi sombrero de fiesta resbalaba por mi cabeza.
Mi madre apretó mi mano, y sin una palabra volvió a entrar en casa.
No sé qué escribir cuando no te escribo a ti.