No quiero saber si fuiste feliz con alguien más, si alguien más sujetó tus manos, si alguien más besó esos labios.
Elijo pensar que nacimos al conocernos, al probarnos.
Quiero besarte lentamente toda la noche.
Ojalá, amor, cada vez que te mires las manos, sientas que te faltan las mías.
A veces, amas tanto a alguien, que no te importa si no te ama de vuelta.
Llega el punto en que comienzas a amar la agonía, abrazas el masoquismo como si fuera lo único que te queda en tus días.
Te acostumbras a la idea de una relación unidireccional en la que das lo que crees que es lo mejor de ti, y sólo puedes sentarte y esperar una sonrisa de vuelta.
Hoy estoy en mi tercera ronda de lágrimas ininterrumpidas después de leer sus palabras de despedida, y se me sigue cayendo el alma a pedazos como la primera vez.
Eres la dueña de mis celos.
Quédate un rato mas, que las mariposas en mi estómago aún no se han cansado
Quiero que seas mía para siempre.
Tú siempre vas a ser mi único amor. El más especial de todo, el más vívido y que va a durar a través de los años. Porque así pase un siglo o más, mi corazón siempre seguirá latiendo solo por encontrarte a ti en cada pensamiento y en cada canción.
